Las tarjetas revolving han estado rodeadas de polémica en los últimos años, y con motivo: son muchos los consumidores que, debido a prácticas poco transparentes de las entidades bancarias, han aceptado tarjetas de crédito revolving sin ser conscientes de que, al usarlas para aplazar sus compras, estaban cayendo en una espiral de deuda de la que puede ser imposible salir.
Si por mucho que pagues cuotas de tu tarjeta tu deuda con el banco nunca se acaba, es probable que tú también tengas una. Así que vamos a explicarte qué es una revolving, qué peligros tiene, y qué puedes hacer para deshacerte de tu deuda.
¿Qué son las tarjetas revolving?
En realidad, para ser precisos, una tarjeta revolving es cualquier tarjeta de crédito que permite a quien la usa pagar las compras en cuotas mensuales: al usar este tipo de pago, estamos utilizando la tarjeta de crédito en su modo revolving. Encontramos principalmente dos tipos de tarjetas revolving:
- tarjetas de crédito que permiten pagar a fin de mes, o pagar con cuotas mensuales (son tarjetas revolving sólo cuando se elige pagar cuotas)
- tarjetas de crédito que sólo permiten pagar compras con cuotas mensuales
Son precisamente estas últimas las que han estado en el ojo del huracán, y a las que nos vamos a referir a partir de ahora. Hablamos de tarjetas que permiten comprar a crédito, aplazando el pago en “cómodas” cuotas mensuales aplicando un determinado tipo de interés; su principal ventaja es que normalmente es el cliente el que decide qué cantidad quiere abonar mensualmente como cuota fija, por lo que lo habitual es fijar una cuota lo más baja posible. Pero claro, esto conlleva un gran riesgo, como veremos a continuación.
¿Cómo funciona una tarjeta de crédito revolving?
Como mencionamos antes, una tarjeta revolving permite realizar compras a crédito aplazando la devolución del dinero; es decir, al contrario que las tarjetas de crédito convencionales en las que el pago se aplaza a un mes, el cliente puede ir aplazando el pago mes tras mes, teniendo dos opciones:
- pagar cada mes un porcentaje fijo de la deuda total acumulada hasta ese momento (normalmente entre el 5% y el 25%)
- pagar cada mes una cantidad fija (el banco establece unas cuotas mínimas y máximas)
En la práctica, las tarjetas revolving funcionan por tanto como un microcrédito o un crédito al consumo concedido por el banco, sólo que en el caso de este tipo de tarjetas las entidades bancarias suelen aplicar intereses muy altos (mucho más altos que los aplicados para créditos personales) que pueden ir del 20% al 30%, y que pueden considerarse abusivos. Por ello, muchos bancos animan a sus clientes a usar estas tarjetas en modalidad revolving para poder cobrar cuantiosos intereses y obtener más beneficios, a menudo con prácticas poco transparentes.
¿Qué riesgos tienen estas tarjetas abusivas?
Desde al menos el año 2015, muchas asociaciones de consumidores han alertado sobre el elevado riesgo que representan estas tarjetas con intereses abusivos para sus usuarios, a los que los bancos se las entregan -a menudo de forma gratuita- promocionándolas como un método de pago flexible y cómodo por la posibilidad de devolver el dinero poco a poco, pero ocultando sus condiciones y -por supuesto- sus riesgos, que son muchos.
Uno de sus principales riesgos es la aplicación de intereses que pueden superar incluso el 27% TAE, algo que jurídicamente se considera como usura, razón por la cual a las tarjetas revolving también se las denomina “tarjetas abusivas”. El otro gran riesgo que tienen estas tarjetas es, paradójicamente, una de sus supuestas ventajas: la posibilidad de devolver el dinero en cuotas mensuales pequeñas.
Esta combinación de intereses muy altos para la compra a crédito y de devolución aplazada en cuotas muy bajas, hace que prácticamente resulta imposible amortizar el capital adeudado, ya que al fin y al cabo lo que estaremos pagando cada mes no será la deuda (el capital), sino sus intereses. Como consecuencia, el cliente paga y paga cada mes, pero su deuda no sólo no se reduce, sino que puede aumentar si sigue comprando, perpetuándose en el tiempo indefinidamente. Por una compra de 500 euros, por ejemplo, podemos acabar pagando 3 ó 4 veces esa cantidad.
Por tanto, el uso de una tarjeta revolving puede implicar un enorme riesgo de endeudamiento para el consumidor: un problema del que, en algunos casos, puede llegar a ser muy difícil salir, generando incluso complicadas situaciones de insolvencia o de morosidad.
Por mucho que los bancos vendan estas tarjetas como un producto bancario sencillo y sin riesgos, hay que dejar claro que las tarjetas revolving son un producto financiero complejo que, si se usa inadecuadamente y sin conocer sus consecuencias, puede generar rápidamente deudas muy altas que para muchos clientes pueden ser imposibles de devolver.

¿Cómo saber que tu tarjeta cobra intereses abusivos?
Para saber si tu tarjeta revolving está cobrándote unos intereses abusivos, tienes que buscar en los recibos mensuales de la tarjeta, o en el propio contrato, el sistema de amortización revolving (o revolvente) y el tipo de interés (TAE) aplicado por la entidad emisora de la tarjeta. Si la TAE aplicada es más de 6 puntos superior al tipo medio de interés de mercado publicado por el Banco de España, hablamos de una tarjeta revolving con intereses abusivos.
Otra forma -menos objetiva pero quizás más sencilla- de saber si tu tarjeta de crédito revolving te cobra intereses abusivos, es comprobar que por más que el tiempo pasa y que pagas tu cuota mensual, tu deuda no disminuye o lo hace muy lentamente. Fíjate también si a la hora de contratar la tarjeta, la entidad no te informó lo suficiente o si detectaste poca transparencia en el contrato (letra ilegible, condiciones ocultas, frases enrevesadas…).
¿Es posible reclamar contra las tarjetas revolving?
Las tarjetas de crédito abusivas han arruinado a muchas personas que se han visto atrapadas en una espiral de pagos, intereses y deuda de la que no podían salir. La buena noticia es que, con la ley en la mano, es posible reclamar contra las tarjetas revolving abusivas (y ya hay jurisprudencia favorable), principalmente por dos vías:
- reclamar por los elevados intereses aplicados (a través de la Ley de Usura de 1908, o Ley de Azcárate)
- reclamar por la falta de transparencia en la contratación (a través de la Ley de Condiciones Generales de Contratación)
El Tribunal Supremo, en su Sentencia 258/2023, ya fijó el criterio por el que puede considerarse que ha habido usura en un contrato de tarjeta revolving si el TAE aplicado supera en 6 puntos el tipo de interés medio de mercado, en cuyo caso la entidad de crédito está obligada a devolver los intereses. Además, desde enero de 2021 la legislación obliga a las entidades que conceden este tipo de tarjetas a realizar un estudio previo de solvencia del cliente y a incluir una simulación de los pagos, además de información trimestral sobre deuda acumulada, interés aplicado, plazos de amortización y cuotas, etc.
Gracias a estas sentencias y a estos cambios en la ley, hoy día existen abogados especializados en reclamar tarjetas revolving: en ContaKing contamos con grandes profesionales que tienen una dilatada experiencia en reclamar los intereses abusivos de este tipo de tarjetas, con numerosos casos de éxito de reclamaciones en las que el cliente ha conseguido recuperar su dinero.
Gracias a esto, muchas entidades de crédito y bancos que antes no se avenían a negociar un acuerdo sabiendo que pocos clientes querrían ir a la vía judicial, ahora lo están haciendo, ya que los bancos saben que muy probablemente perderán el juicio y, además, tendrán que pagar las costas. Lo que hay que tener claro es que, por sí solos, ninguna entidad de crédito o banco va a devolver el dinero a los clientes afectados. Por eso es necesario interponer una reclamación.
Lo primero que hará un abogado será intentar llegar a un acuerdo con una reclamación extrajudicial: los bancos suelen contestar rápido si la interpone un abogado, y normalmente no hay que ir a juicio. Si hubiera que recurrir a la vía judicial, es posible reclamar ante los tribunales tanto la nulidad del contrato firmado, como los seguros y comisiones cobrados; además, si el cliente ha pagado más dinero del prestado, el abogado puede reclamar tanto el exceso de capital como los intereses del mismo.
Para reclamar por vía judicial es necesario un abogado y un procurador; para hacerlo de manera extrajudicial no es obligatorio, pero sí es muy aconsejable recurrir a un abogado por las razones que te hemos explicado. En definitiva, no dejes que te engañen con las tarjetas revolving: la ley está de tu parte, y las entidades de crédito lo saben. Reclama tus derechos, y recupera tu dinero.